Lignum Crucis

Lignum Crucis

 

LIGNUM CRUCIS

Son muchas las reliquias con la que cuenta el cristianismo y muchas las Hermandades encargadas de custodiarlas, pero sin duda, entre las más relevantes por su importancia e historia se encuentra el Lignum Crucis, cuyo significado literalmente es madera de la cruz. Es una de las reliquias más veneradas de toda la cristiandad y hace referencia a un fragmento de la cruz en la que Jesús de Nazaret fue crucificado.

Tras el edicto de Milán en el año 313, se establece la libertad de religión en todo el Imperio Romano, lo que hace que entre los años 325 y 327, la Reina Elena, madre del Emperador Constantino se traslade a Jerusalén en busca de la cruz en la que Jesús fue crucificado. Al llegar al lugar donde los romanos desechaban las cruces, el problema vino en saber cuál de ellas era la verdadera. Según los relatos de Ambrosio de Milán y Juan Crisóstomo la cruz tenía el título (INRI) en el centro, pero otras crónicas nos cuentan que para asegurarse Elena colocó varias cruces sobre un enfermo, hasta que con una de ellas sanó.

A partir del siglo IV, son numerosos los fragmentos de la cruz que se encuentran repartidos por todo el mundo, la mayoría conservados en cajas llamadas Estaurotecas, siendo el más grande el que reside actualmente en España, en el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, en las inmediaciones de Potes (Cantabria). Traído por Santo Toribio, Obispo de Astorga, cuando este en el siglo V viaja a Jerusalén. La reliquia se conservó en Astorga, hasta que en el siglo VIII, tras la invasión musulmana se trasladó, junto con los restos del Santo, al Monasterio de Cantabria.

Según Prudencio Sandoval, cronista de la orden Benedictina, la reliquia corresponde al brazo izquierdo de la santa Cruz, que la Reina Elena dejo en Jerusalén cuando la descubrió. Esta serrado y colocado en forma de cruz, quedando al descubierto uno de los agujeros donde clavaron a Cristo. Esta reconocida como la reliquia más grande conservada de la cruz de Cristo, por delante, incluso, de la que se encuentra en San Pedro del Vaticano.

Es a partir de este momento cuando las reliquias relacionadas con la Pasión, comienzan a despertar el especial interés de las cofradías y Hermandades, siendo objeto de culto y devoción, sobre todo durante la Semana Santa. Entre este tipo de reliquias cabe destacar el Santo Grial conservado en la Catedral de Valencia, el Sudario de Turín, La Corona de espinas en La Saint Chapelle de París, uno de los clavos de la crucifixión venerado en el Duomo de Milán, la Columna de la Flagelación en la Iglesia de Santa Práxedes de Roma o el Titulus (INRI) de la cruz en la Basílica de la Santa Cruz de Jerusalén, en Roma, son algunos de los ejemplos que podemos encontrar repartidos por el orbe.

Debemos destacar que nuestro país alberga un gran número de reliquias, gracias, en gran parte, a la devoción que profesaron muchos de nuestros monarcas y nobles. En este ámbito, hay que hacer mención a la gran colección de reliquias de Felipe II, siendo esta una de las mayores del mundo que llego a contar con 7.422 reliquias de Santos, y que se encuentra en el Real Monasterio de El Escorial, así como la colección de Doña Magdalena de Ulloa.

En la Semana Santa de nuestra ciudad, cuando hablamos de recogimiento es inevitable pensar en el Silencio que envuelve a todos los talaveranos el Miércoles Santo, cuando la Cofradía del Smo. Cristo de la Espina cruza el Tajo para adentrase por sus calles en la historia de la ciudad y en los corazones de los fieles. Es por este sentimiento, por el que la Cofradía “del Silencio” posee entre sus enseres reliquias de gran importancia, destacando entre ellas El Lignum Crucis. Otorgada desde su fundación para su custodia y veneración, se muestra durante el Vía Crucis que se realiza el Viernes Santo.

A pesar de que su estación de penitencia es el Miércoles Santo no debemos olvidar que esta Cofradía también está muy ligada al Viernes Santo, día en el que el Sacerdote da a besar el Lignum Crucis a todos los fieles allí presentes.

Junto a esta, la Cofradía cuenta con otras reliquias, una espina de la corona de Jesus, o una de ellas de gran importancia local, como un fragmento de la tibia del Beato Saturnino Ortega Montealegre, muy unido a la historia de nuestra ciudad y nuestra Parroquia, la cual, se concedió en el año 2015 y desde entonces procesiona en un relicario a los pies de la talla de Zazo. Esta última está considerada como reliquia de primera línea.

En otras ocasiones, Lignum Crucis se ha traducido como árbol de la cruz, es por ello, por lo que numerosos artistas a lo largo de la historia del Arte, han representado a Jesús crucificado en un árbol con ramas y hojas. Muchos han querido comparar la Cruz con el árbol de la vida, entre ellos, el padre de la iglesia Tertuliano o San Buenaventura.

Sin duda, es un honor para todos los hermanos de la Cofradía del Stmo. Cristo de la Espina, poder custodiar y venerar esta reliquia del Lignum Crucis.

 

 

Enrique Martínez

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